viernes, 23 de julio de 2010

Reflexiones de la primera convocatoria del Futuro Hombre Gol

Fui a la Bombonera el lunes que acaba de pasar, más caleta que Waldo para ganarme con la convocatoria para la que estoy, franca y lamentablemente, muy viejo... Y es que lo genial fue eso. Ver chibolos que la rompían o al menos tenían todas las ganas del mundo e iban con esperanzas reales, puras, basadas en el amor al deporte, a la camiseta, al Perú y su sueño sin nombre aún.
Toda la idea romántica de encontrar a un futuro hombre gol (idea de la cual ya he hablado y con la que sigo comulgando enteramente) necesitaba esta contraparte tangible. Vamos, no todos pueden tener los conocimientos o requerimientos tecnológicos mínimos como para subir su video o siquiera filmarlo. Así que al enterarme que se hacen convocatorias para no dejar a nadie fuera, supe que debía pronunciarme de alguna manera.


De eso se trata, de pasar del pasivismo pesimista al activismo optimista. Llegar a todos y que todos tengan la oportunidad. Porque no estamos hablando solamente del dinero del premio, si no de la posibilidad de comenzar bien una carrera que, además, conlleva en sí misma la vocación y el amor inculcado por una afición compartida por la gran mayoría de los peruanos.

Todos somos fanáticos, seguidores y finalmente críticos del fútbol peruano. ¿No es hora de exigir que se nos respete de la manera más evidente posible? Hagan bien las cosas, hemos esperado desde el 82 para volver a un mundial. Podemos esperar más, siempre que hagan lo que se debe y se dejen de tonterías que sólo nos distraen cada cuatro años para pensar que basta con un par de trucos de prestidigitador de fiesta ochentera en el Rancho para hacernos olvidar de la verdadera situación nacional.


viernes, 16 de julio de 2010

La cuota de Markarián

Sube el rating del fútbol en el Perú y esta vez no es por escándalos, demandas, pajareadas o malas jugadas. Llega un nuevo dirigente, la FIFA nos sube de puesto, la gente acumula esperanzas y yo, sin embargo, sólo puedo preguntarme si es eso suficiente para cambiar el panorama pelotero peruano. Es decir, ¿el nuevo DT va a solucionar todos nuestros problemas? ¿Luego qué? ¿Importar jugadores también?

No estoy para nada en contra de Markarián. Creo que es necesaria siempre una cabeza con experiencia y un pensamiento más bien lateral. Podemos aprender mucho de él y llegar lejos con él... siempre que cambien varias cosas. Comenzando por jugadores, que se las dan de rockstars entre chupetas, mujeres y modas. Hace falta formarlos mejor y esto se logra en la niñez, no a los 20 años con todos los vicios aprendidos. Una vez más el cortoplacismo peruano nos lleva a la esperanza inútil de creer que con el nuevo DT es más que suficiente.

Y no sólo es fútbol... los políticos son la misma cosa: proyectos y planes de acá a cinco años o un poco más, reelección mediante. Nadie se da cuenta que los cambios no se logran en tan poco tiempo (o no les conviene). Si queremos que nuestra selección sea otra, pues debe ser OTRA. Apostemos por los niños, que talento sobra en el Perú.

Hay una campaña dando vueltas por Facebook de la cual ya me hice seguidor: Futuro Hombre Gol. Se trata de identificar a los chicos que tienen más habilidades con la pelota para propulsar sus carreras desde ahorita. Ahí está la solución, en encontrarlos antes de la corrupción y formarlos con buenos hábitos -deportivos y de vida-, desarrollando el verdadero amor por la camiseta, la pasión real por el Perú. He ahí una verdadera esperanza.

lunes, 12 de julio de 2010

Entre fútboles, lágrimas y bienvenidas

Con eso de que por cada final hay un comienzo, qué mejor momento para lanzar mi blog justo ahora que se acabaron las pasiones internacionales de sentimientos ajenos y nos toca regresar a la cruda realidad nacional.

Y es esa realidad la que me tiene cristianamente jodido. Y es ese cristianismo el que nos toca a los que, muy a pesar de, amamos con fe ciega a la blanquirroja. Cristianismo pichanguero que transforma a nuestra selección en un cuerpo sagrado, inerte y maltratado, clavado a una cruz que nosotros cargamos desde 1982, fecha que vio al Perú por última vez en un mundial… y me vio nacer a mí, de paso.

Le pido permiso a Zavalita para plantear su famosa pregunta (y espero respuesta): ¿En qué momento se jodió el Perú? ¿En qué momento se jodió la selección? ¿En qué momento me jodí yo?

Quizá y un poco de historia no venga mal (un especial agradecimiento a mi viejo, la Wikipedia y los bares del Centro de Lima).

España, 1982. Naranjito en el corazón de todos, Plácido Domingo en las orejas y Rossi con el equipo a sus hombros se llevó el balón y la bota. De más recordar lo que escapa a mi memoria pero está clavado en mi tradición: primera fase, Polonia con un 5 a 1 nos sacó sin chance a más esperanzas. No obstante, llegamos y la sudamos y la sufrimos y la lloramos…


Después de la esperanza, es el humor lo último en perderse. Además, siempre nos quedaba el mañana; llegaríamos a México 86 y el papelón lo haría el resto.

“¡Perú Campeón, Perú Campeón! Es el grito que repite la afición…”

El mañana fue distinto… 28 años después, seguimos sin ir al Mundial y la culpa de ello se la puedo echar a tantas cosas y personas, que hasta ayer prefería callar.

Y dentro de mi canto quise gritar
Y dentro de mi grito quise llorar…

Acá canto, grito, lloro. El que quiera, que me lea. Están todos invitados. Y comenten, que así es el fútbol.